Ilustrando el sueño de Washington Irving

Olalla Ruiz Ayúcar. Estudiante ED. Uno de los proyectos que hemos realizado en el curso de Ilustración y Cómic es el de ilustrar una de las historias de los “Cuentos...




Olalla Ruiz Ayúcar. Estudiante ED.

Uno de los proyectos que hemos realizado en el curso de Ilustración y Cómic es el de ilustrar una de las historias de los “Cuentos de la Alhambra”, de Washington Irving, enfocándola a un público juvenil.

Teníamos la libertad de escoger el cuento que quisiéramos y, a pesar de no haberme leído el libro, en mi mente tenía formada una imagen del mismo. Comencé a leerlo, y según iba avanzando en las páginas no encontraba el cuento que reflejase la impresión que tenía de la publicación. Cuando llegué a “Leyenda del Legado del Moro” me detuve; era lo que andaba buscando. En esta historia se mostraba el mundo en torno a la Alhambra que tenía en mente: historias y leyendas de cristianos y moros, de tesoros, de muertes y engaños, todo con el mágico color y el imponente escenario que envuelve al palacio rojo.

Para el que no conozca la historia, la leyenda habla de un aguador que encuentra a un moro agonizante, siente piedad de él y lo lleva a su casa para cuidarlo; antes de morir, el moro le entrega un pergamino al aguador, que resultó ser la forma de llegar y conseguir un tesoro escondido. Junto con la ayuda de otro moro descubren la fortuna oculta en la Alhambra.

Con este cuento de fondo, realicé un par de bocetos diferentes, dos maneras distintas de interpretar una misma historia. Primero pensé en qué quería contar. Después pensaría en cómo hacerlo y trabajaría en el estilo de la ilustración. Y estos son los dos bocetos que realicé:

El primero muestra al aguador transportando al moro moribundo a lomos de su burrito, una escena demasiado aburrida y quizá útil para un conjunto de ilustraciones de la misma historia, pero no para ilustrar todo el cuento en una única imagen.

El segundo boceto refleja una idea más interesante y atrayente y resume más la historia: el momento exacto en el que el moro y el cristiano descubren el tesoro.

Tras mostrar en clase los dos bocetos, tanto los compañeros como Quero me animaron a desarrollar esta última idea, que encontraron más expresiva. De manera que me puse manos a la obra y trabajé más los detalles del boceto, imaginándome cómo sería ese momento en que los dos personajes se encuentran ante el extraordinario tesoro custodiado por dos guardianes:

Y llegados a este punto y con las cosas claras encendí el ordenador puesto que la técnica que elegí fue digital, más cercana a un público joven que un estilo más tradicional como pueda ser la acuarela. Fui trabajando siguiendo este proceso, primero dibujando las formas básicas y poco a poco añadiendo más detalle:

Y éste fue el resultado final:

Realizar esta ilustración ha sido un proceso bonito aunque a veces difícil; la iluminación y el dibujo de las dos siluetas es de lo que más me ha costado y, a falta de tiempo y de técnica, no logré incluir sobre el arco la frase en árabe que quería. Aunque en general he quedado satisfecha y contenta con el resultado.

Olalla Ruiz Ayúcar es estudiante de Ilustración y Cómic en Estación Diseño. www.olallaruiz.com

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